Vientián

Para viajar a Vientián cogimos un bus nocturno, pero no era ni mucho menos como los de la India. Están más limpios, si, pero las camas son muy estrechas y cortas, con lo que no te puedes estirar (se notan que los asiáticos son más bajitos) y si viajas solo y te toca compartir lo supuesta cama doble con un completo desconocido puedes pasar una noche no muy agradable. Nosotros pasamos la noche medianamente bien (ya tenemos nuestro rodaje), al llegar a la estación de autobuses cogimos un jumbo (tuk-tuk grande compartido) que nos llevó hasta el centro de la ciudad, buscamos alojamiento aunque esta vez nos costó un poquito más, los primeros sitios en los que preguntamos estaban llenos, algo que no nos había pasado hasta ese momento.
  El resto del día lo pasamos explorando las cercanías de nuestro hotel y puesto que no teníamos muchos días hasta la fecha en la que teníamos que estar de vuelta en Bangkok decidimos poner rumbo hacia la zona de las 4000 islas al día siguiente. La mañana, eso sí, la aprovechamos visitando el parque del buda, a una hora más o menos de Vientián en autobús local, dónde se pueden ver todo tipo de esculturas de piedra de dioses tanto budistas como hinduistas. El parque en sí es bonito de ver, hay un restaurante a orillas del río dónde comer muy barato y pasar un día relajado, pero algunas esculturas y zonas del parque están bastante faltas de mantenimiento. 



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